Sigue imparable el desmadre en Playa de Palma

El Arenal es el epicentro del turismo de excesos. Desde la pandemia, la zona se ha vuelto popular para los turistas que buscan fiesta y desfase. Los ‘supermarkets’ y los vendedores ambulantes hacen que las calles y, sobre todo, la zona de los balnearios, sea el punto de encuentro para el botellón y la música a todo volumen. No solo las botellas y las latas permanecen en el suelo en la Playa de Palma, también los jóvenes indispuestos por el consumo desmedido de alcohol. El desfase da cabida a la prostitución y a la venta de droga, y donde, no por casualidad, a mediados de julio tuvo lugar una violación grupal a una joven entre seis alemanes.

La investigación de una empresa de detectives privados contratada por la Asociación de Hoteleros de Playa de Palma, al que ha tenido acceso mallorcadiario.com, ha revelado en cuatro días más de 500 incumplimientos del decreto ley contra el turismo de excesos, que provoca un verano más de incivismo. Bajo todo ello, los hoteleros prevén cerrar la temporada con un 80 por ciento de la ocupación, pero siguen preocupados por la falta de inversión pública para acabar con esta imagen desoladora: más de 25 años sin ninguna iniciativa, a pesar de las reformas, sobre todo a niveles de incremento de la calidad, que ha hecho el sector privado.

BOTELLÓN, DESENFRENO Y VENTA AMBULANTE

El informe detalla un total de 500 incumplimientos en cuatro días, muchos de ellos por botellón, que empieza en la venta de alcohol después de las 00.00 horas en varios establecimientos tipo ‘supermarket’, ubicados en las calles Pere Bartomeu Salvà y la calle Llaüt.

Estos locales permiten la compra de bebidas alcohólicas para su consumo en la vía pública. Más de 56 botellones y 76 infracciones por no cumplir con el horario permitido para la venta de alcohol.

Los jóvenes no solo beben, sino que se divierten armando escándalo con megáfonos y altavoces. Las imágenes del incivismo muestran a los turistas sin camiseta y orinando en la vía pública. Una imagen que se ve agravada por la acumulación de botellas, latas y todo tipo de suciedad.

Los botellones tienen presencia, sobre todo, en la carretera de s’Arenal, entre los balnearios cinco y seis, donde los jóvenes también pueden conseguir sus bebidas gracias a los vendedores ambulantes que se pasean por la zona. La mayoría de jóvenes llegan al paraíso de la fiesta en autobuses de ‘Fun Bus Mallorca’ y ‘Barca Samba’, ya con vasos en la mano y gritando.

DROGAS Y PROSTITUCIÓN

La cocaína se ofrece interpelando directamente a los turistas. En los días mencionados, el informe ha podido constatar hasta 15 situaciones. La droga se vende a distintos precios, desde 50 hasta 100 euros, y los vendedores se muestran amables a rebajar el precio ante el rechazo de su consumo.

En un bar nocturno ubicado en la calle de la Missió, varias chicas se sientan en la entrada para atraer a potenciales clientes, ofreciéndoles entrar a por una copa y sexo “con mujeres guapas”. La mayor actividad de prostitución se ha identificado en la Avenida de las Maravillas y la calle de les Canyes, donde hasta 57 mujeres ofrecen sus servicios a turistas que pasan por la calle, a cambio de precios dispares, desde 50 hasta 200 euros, y que incluso intentan robar las pertenencias de sus posibles clientes.

El decreto ley de turismo de excesos aprobado en 2020, pretendía poner coto a esta situación. El año pasado, el informe solicitado por los hoteleros de Playa de Palma registró en nueve días más 800 incumplimientos del turismo de excesos. Estos datos, en comparación con los de este año, reflejan que la problemática permanece inalterable. En 2022 los propios hoteleros interpusieron 36 denuncias por infracciones, que no tuvieron ninguna respuesta por parte de la administración.

 


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